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  • Poesía

    Orilla vacía

    Dulce María Jiménez Martínez/Lic. en Lengua y Literatura Hispanoamericanas

    A veces, cuando escucho atentamente, creo oírte en la marea...

     

    A veces siento que te pierdo,

    que te me escapas de las manos,

    como arena fina que el viento arrastra,

    imposible de retener,

    desvaneciéndose con cada intento de atraparla.

     

    El castillo se desmoronó

    en silencio, sin avisar,

    sin dar indicios cuando cada pared caía.

    ¿Fue mi culpa,

    o simplemente fue el mar reclamando lo que por derecho es suyo,

    lo que le pertenece?

     

    A veces, cuando escucho atentamente,

    creo oírte en la marea,

    como si el mar me regresara un poco de ti en cada ola.

    Quizá estoy loca, pero prefiero creer

    que nunca elegirías convertirte en polvo,

    que no tenías la intención de dejar la orilla vacía.

    Siete veces tú

    Diana Laura Maldonado Escobar / Lic. en Comunicación

    Siete veces quería fueras tú, siete veces te elegí y siete veces no lo harías tú...

     

    No quería irme 

    Te amaba demasiado 

    Con un amor que en silencio crecía,

    Sin promesas y esperanzas. 

     

    Quería hacerte feliz 

    Quería que fueras tú, siempre tú

    Siete veces quería fueras tú, siete veces te elegí y 

    Siete veces no lo harías tú.

     

    El amor por ti fue sincero,  

    Eras mi persona. 

    Iluminabas mi vida cada día,  

    y tu compañía siempre fue alegría.  

     

    Me dolió en el alma, 

    pero entendí 

    Que era hora de dejarte ir con ese amor que un día sentí.

     

    Tal vez nunca nos olvidemos,  

    Tal vez, en otra vida, 

    Tal vez me puedas elegir, Tal vez me puedas amar.

     

    Amor, aunque el tiempo pase,  

    Tú serás mi siempre, mi siete veces, mi lugar, 

    mi instante y mi "aún te amo".

     

    Ser

    Mariana Guadalupe Gutiérrez Figueroa / Lic. en Comunicación

     

    Quién lo diría, que aquello que siempre anhelé 

    estaría frente a mí en un santiamén.

    Pero,  ¿Por qué verlo es difícil?

    No me da satisfacción,

    si antes procuraba correr para obtener lo que ahora es cuestión.

     

    Quién lo diría,

    he cambiado y aunque me es difícil de creer,

    no lo puedo aceptar,

    negar lo que juré toda mi vida no olvidar y preservar.

     

    ¡Basta de interrogantes! Ya no quiero aparentar, 

    pertenecer a la sociedad, mentir y engañar.

     

    ¿Es un personaje o un escudo para mí?

    cualquiera que sea la respuesta ¡no me interesa!

    Que no me comprometo a seguir en esto, lo que se supone que es…

    que es la respuesta a la vida perfecta.

     

    Una falacia, ¡lo sabía! Me miro en el espejo y no reconozco 

    al sujeto que se aprecia en el reflejo.

    ¿En qué me he convertido?

    En un objeto de supuestas realidades y trampas o en lo que es 

    socialmente aceptable pero que, personalmente, no me llena 

    y me mata.

     

    Huyendo del peligro y ¡mira! Quién lo diría,

    que a la única persona a la que le haría daño era solo a mí misma.

    Ya me cansé,

    paremos de suponer, de fingir y solo dejemos, ser.

     

    Sin él no soy nada

    José Manuel López Méndez/Lic. en TICAE

    Él es mi fuerza, mi guía y mi razón...

     

    Sin él, no soy más que polvo en el viento,

    Una sombra que vaga sin rumbo ni aliento.

    Él es quien llena mi alma de vida y de alegría,

    cuando me alejo, me pierdo en la nada.

    Mi alma se apaga, mi fe se debilita,

    soy débil e insignificante.

     

    Sin él, mi vida no tiene sentido,

    porque su amor es el que me sustenta.

    Él es mi fuerza, mi guía y mi razón,

    Todo lo que tengo es gracias a su bendición.

     

    Por eso lo busco, lo sigo y lo amo.

    Sin él simplemente no soy nada.

    Pero con mi Dios en mi vida, todo es posible;

    Su luz me guía, su paz me llena

    En su presencia hay plenitud de gracia.