Una Confesión de Amor
Por Yazmin López Albores / Lic. en Comunicación
"Me parece fascinante cómo la relatividad se extiende no solo al tiempo y al espacio, sino también al amor y a las emociones que siento por ti. No he dejado de sentir menos, pero tampoco me he permitido sentir más. Y aunque entiendo que es de cobardes guardar todo el amor que sentimos dentro de nuestro ser, no me malinterpretes: para mí sería un privilegio si rompieras cada partícula de mi alma en mil pequeños pedazos. Sin embargo, jamás me perdonaría el hecho de haberte ofrecido todo y que, aún así, eligieras no quedarte conmigo.
Quizá, durante las noches en vela, mientras todos los demás duermen y las luces de la ciudad se apagan, mi corazón siga resintiendo los estragos del amor que siento por ti. Y tal vez la historia de otros amores contrariados me recuerde a tu ausencia y en cómo fallé en la posibilidad de tener a la mujer más deslumbrante del mundo a mi lado.
Creo profundamente en la relatividad de mis emociones hacia ti, porque incluso cuando este mundo se haya desvanecido y ni tú ni yo estemos aquí, este amor no desaparecerá. Permanecerá suspendido, tal vez en el viento, tal vez en la eternidad, viajando junto a tu valiosa alma, dondequiera que ésta trascienda."
La primera vez que vivo
Por Pricila Guadalupe Marín Hernández / Lic. en Comunicación
He sido muy dura conmigo misma, sintiendo escalofríos y nervios por el qué dirán, o el si lo haré bien, a veces olvido que es la primera vez que estudio, que socializo, que me enamoro, es la primera vez teniendo padres y no supe manejarlo, todos los días al despertarme, el día luce igual, sin darme cuenta que es uno nuevo para mejorar, estoy en un círculo, cansada de dar vueltas, con la misma rutina, mismas actitudes, mis ojos cegados de tanta amargura y malas influencias que llegué a olvidar que solo he tenido una vida y es esta, incluso que será la única que tendré, la única para mejorar y hacer lo que yo crea mejor en ella. Tal vez ya no pueda mejorar nada de lo que pasó antes, pero mi presente y futuro aún están limpios.
Fragmento de artículo de opinión...
Por Francisco Alejandro Michel Torres / Lic. en Comunicación
México, Día de la Independencia
Son casi las 11 de la noche. Justo a tiempo, antes de escuchar esas palabras tan exquisitas que recita el presidente en turno, solo son dos minúsculas partes de un pequeño juramento, promesas dichas con sangre y orgullo que retumban en cada rincón del país. Recordando la libertad y el poder que aquellos que murieron ese día para demostrar que México está fuera de la opresión de ese yugo europeo. Miles de familias llenan la plaza, frente al dichoso palacio municipal esperando que el balcón principal sea abierto; vestidos con una mítica apariencia de guerrillero, honrando el legado de lo que nos dejó ese día, comiendo el platillo más delicioso del cual uno se siente orgulloso de presumir, como buen mexicano. Todo el espectáculo comienza, gritos y gritos desde la plaza hasta calles más alejadas, todas presenciando el momento de la noche. El presidente sale de su refugio, y es visto por todos los mexicanos, un momento donde se unen cada uno de los presentes.
Un grito
Por Elizabeth Alondra Hernández Vázquez / Lic. en Comunicación
No sé si ya lo he dicho pero, creo que soy la que más está en silencio, soy la que toman por estúpida y la que nunca dice nada coherente. Comienzo a pensar que solo por el simple hecho de hacer relajo con mi familia no me toman en serio y me hacen menos, creo que por el simple hecho que me gusta reírme de todo pueden tener ese derecho de hacer añicos mi corazón y hacerle caso a otra persona por el hecho de tener “más experiencia” y que esa persona tenga mucho más derecho de humillarme en público en esa fiesta y aún así culparme de ser inmadura por reírme, por haberme defendido y más aún defender a esa persona hurtando mi trabajo. Es maravilloso tener ese tipo de personas en mi familia. Tampoco sé si he dicho esto, pero soy la que menos escuchan en mi familia más cercana, dicen que solo digo tonterías y todo por ayudar a la mujer que más amo. Soy la que más grito y pido clemencia y soy la que nadie escucha. Todo lo que mis hombros cargan lo toman a nada y yo solo quería ser una buena sobrina, una buena hija y un ejemplo para mis hermanas. ¿Mi corazón? Mi corazón está muy lastimado. Lastimado y constantemente sangrando; cada vez que mis amigos desvalorizan mí trabajo, cada vez que roban mi idea y la proclaman suya. Harta de todo y harta de mí. La verdad es que cada día pienso que pierdo todo y que dejó de tener un poco de valor. Cada día pienso que no soy nada bueno para este lugar. Harta de todo y harta de mí.