«Cuando sales, ves a México con otros ojos, abres tu mente y lo valoras porque incluso aquí yo extraño mucho México.»
Por: Alondra Moya
La historia de Montse, quien dejó Tuxtla para vivir una experiencia de intercambio en la Universidad de Jaén, España. Un viaje que la hizo valorar su tierra, al tiempo que se fortaleció como profesionista y persona.

Ilustración de Jennifer González Herrera
Karen Montserrat González García, mejor conocida como Montse, es originaria de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Estudia la licenciatura en Comunicación y, con 22 años, ya muestra una determinación admirable: organizar sus metas, trazar un plan académico de años y trabajar con disciplina para cumplir este sueño. Creativa y apasionada por la fotografía, alguien que no teme abrirse al mundo y devorarlo.
Eligió la Universidad de Jaén, en España. Desde el inicio enfrentó retos con el papeleo, fechas y adaptación a un nuevo sistema educativo. Ya en el viejo mundo, experimentó la distancia de su tierra: «Estoy aprendiendo a desarrollarme como persona, aquí todo es más tranquilo, pero extraño la comida, la cultura, las fiestas, porque aquí las personas son diferentes», confiesa con nostalgia.
En lo personal, Montse descubrió que los sueños se alcanzan con constancia y disciplina, y que las personas más queridas son quienes nos sostienen en los momentos difíciles: «Porque mis papás y mis amigos siempre estuvieron para mí, para apoyarme en todo este proceso». En lo académico, le dio el impulso para fortalecer su gusto por la fotografía, la apreciación del arte y la arquitectura.
Cortesía: Karen González
Sin embargo, uno de los puntos más valiosos fue el contraste: al vivir fuera, Montse comprendió que México y Chiapas poseen un patrimonio cultural y natural inmenso que muchas veces no valoramos. «No solo México sino también Latinoamérica tiene una vasta riqueza cultural que, hasta que no lo dejamos ir, no lo apreciamos», reflexiona desde una perspectiva más amplia de su travesía.
Lo que en México parecía cotidiano, en el extranjero se convirtió en un tesoro: el cilantro fresco para los tacos, la calidez de la gente, la música en la calle. Montse afirma que salir de su zona de confort no solo la acercó a nuevas culturas, sino que también le enseñó a mirar a México con otros ojos, apreciando la diversidad del mundo.
Lejos de alimentar una visión eurocentrista, su estancia en Europa la convenció de que Latinoamérica tiene una riqueza cultural incomparable. «Nos enseñan que Europa es lo máximo, pero la verdad es que nosotros tenemos mucho que ofrecer también, solo necesitamos valorarlo y mostrarlo», sostiene con firmeza.
Para quienes sueñan con un intercambio, Montse recomienda organización, disciplina y apoyarse en compañeros y seres queridos. Reconoce que el camino no es fácil, pero que vale la pena salir de la zona de confort: «Si realmente lo quieres, con constancia y disciplina lo vas a lograr. Aunque les digan que no, sigan intentando; si es un sueño, realmente lo van a lograr».
En cuanto a sus planes: regresará a México para concluir su tesis, así como graduarse y recorrer Chiapas, el país y eventualmente Latinoamérica, con el propósito de difundir y enaltecer lo que nos hace únicos: «Vale la pena salir un rato de tu zona de confort y probarte a ti mismo que sí puedes hacer lo que te propongas».
Cortesía: Karen González