Cuando una madre va al cielo, nacen mil estrellas.
Cuando una hija se queda huérfana, el universo la acuna en su manto celestial.
Cuando una madre va al cielo, nacen millones de margaritas en el campo.
Cuando un hijo se queda huérfano, cada flor es un recordatorio del amor umbilical.

Ilustración de Amy Chamé Waller
Paulina Carboney Zúñiga
Egresada de la Licenciatura en Comunicación