El amor también es rendirse, bajar los brazos cansados y temblorosos.
También es retorno, alejarse para volver a sí mismo.
El amor también es dejar de esperar lo que no tiene pies ni cabeza, lo que no va ni viene.
El amor es apagar el fuego, porque las brasas calientan y abrigan… pero también consumen.

Ilustración de Amy Chamé Waller
Paulina Carboney Zúñiga
Egresada de la Licenciatura en Comunicación