En un claro del bosque,
el viento mueve las hojas de los árboles.
Toda vida existente tiene su lugar,
sus porqués, su para qué.
Nada sobra ni falta en aquella armonía.
Dos hojas cayeron a similar tiempo;
no son del mismo árbol;
les nutrió este suelo.
Giraban en sí mismas
cuando sus caminos en descenso se encontraron.
Y, como una danza cargada de sentimiento,
se conocieron por unos segundos,
mas el viento las empujó en sentidos opuestos:
una, voló con hojas soñadoras sin rumbo fijo,
y la otra, con un toque suave, terminó en el agua
en el claro del bosque.


Ilustración de Amy Chamé Waller


Atzin Narváez Pérez
Filosofía. 5° Semestre