Te volví a ver que desperté.
Metí mi mano bajo tu sostén,
bajé a besarte los pies y toda la pierna entera.
Mientras tocaba tu cadera, te desperté sin querer.
No estabas enojada, me mantuve atento.
Después de algunos besos y de tocar tu cuerpo,
ardemos en placer; contigo no quiero ver el amanecer.
Faltar al trabajo me parece bien.

Ilustración de Amy Chamé Waller
Eduardo David Sánchez Méndez
Pedagogía. 6° Semestre