Diferencial: mirar instantes fugaces;
integral: abrazar eternidades.
Camino al norte, luz que conduce;
Bachajón se alza donde el tiempo no muere.
Carnavales arden en la acción,
la cultura florece como reacción.
Campanas despiertan auroras nuevas,
y el canto de aves enciende el cielo.
Frutos se abren majestuosos al sol,
Mariachis derraman torrentes de amor.
Ni Porfirio Díaz, con sus cadenas,
quiebra la fe que resurge en las almas.
Bachajón, cuna del maíz sagrado,
claro como el café de montaña,
amor inagotable en sus venas,
aunque soplen vientos que buscan torcer
la raíz que persiste y se multiplica.
Ni Santa Anna, con tratados en venta,
arrancará la semilla sembrada;
la tierra habla con voz de volcán,
y en Bachajón su espíritu arde eterno.
San Sebastián y San Jerónimo laten unidos,
ejidos guardianes de memoria y paz.
Son código perfecto de la creación,
estructuras divinas que programan unión.
Y mientras la historia intenta torcer caminos,
Bachajón florece como río sin fin.
Porque en cada corazón que pronuncia su nombre,
renace la tierra, renace su espíritu.

Ilustración de Amy Chamé Waller
Brayan Uriel Gómez Aguilar
Pedagogía. 1er Semestre