María José Villatoro Roblero
Yuridia Lizbeth Díaz Jiménez
Estudiantes de Comunicación
Todo empezó con algo sencillo: las ganas de dibujar. Así fue como Fernanda Yamileth Hidalgo Rivera, con tan solo 20 años, comenzó a construir su camino en el arte de forma autodidacta. Entre calles llenas de colores y muros marcados por stickers, encontró inspiración en personajes urbanos como “Vixter”, que aparecía una y otra vez en distintos puntos de la ciudad; su presencia constante despertó en ella la idea de crear algo propio, algo que también pudiera verse en todos lados. Entonces nació su gatito rosa, un personaje que la representa y que, poco a poco, se convirtió en su sello personal. Con cada diseño impreso y pegado en espacios públicos, Fernanda no solo compartía una imagen, sino una parte de sí misma, llevando su arte más allá de las redes sociales y dándole vida en el entorno cotidiano. Al mismo tiempo, la fotografía se convirtió en otra de sus formas de expresión, ampliando su mirada artística y complementando su creatividad.
Pero el camino no ha estado libre de dudas. Ser ilustradora joven también significa enfrentarse a inseguridades, comparaciones y momentos en los que parece más fácil rendirse. Aun así, Fernanda ha aprendido que todo proceso creativo comienza desde cero y que cada trazo, incluso el que parece imperfecto, forma parte del crecimiento. Con práctica constante, ha fortalecido no solo su técnica, sino también su paciencia, disciplina y confianza personal. Hoy, su historia no solo habla de dibujos y stickers, sino de perseverancia; su mensaje para la comunidad universitaria nace desde su propia experiencia: apoyar el arte urbano, creer en lo que a uno le apasiona y no dejar que el miedo o los comentarios negativos apaguen las ganas de crear.