Angie Burguete Avendaño

Estudiante de Comunicación

Para muchas personas, la idea de estudiar en el extranjero suele quedarse como un proyecto a futuro. Sin embargo, para Angie Burguete Avendaño, estudiante de noveno semestre, esta meta se volvió realidad gracias a una motivación cercana: observar el cambio positivo en un familiar que ya había vivido un intercambio. Su interés por viajar, junto con su experiencia previa como estudiante foránea, le dio la seguridad necesaria para tomar la decisión. Finalmente, llegó a Montevideo, Uruguay, un destino que eligió principalmente por las oportunidades académicas y el apoyo económico que ofrecía.

Más allá del ámbito académico, uno de los principales intereses de Angie era conocer nuevas culturas y comprender cómo se percibe a México desde otros países. Para ella, la experiencia no se limitaba a asistir a clases, sino a integrarse en un entorno distinto, convivir con otras personas y descubrir nuevas formas de pensar. Uruguay, reconocido por su estabilidad social y su apertura, representó un espacio ideal para vivir este proceso de aprendizaje cultural.

Uno de los primeros desafíos a los que se enfrentó fue el idioma. Aunque en Uruguay se habla español, las diferencias en el acento, las expresiones y el uso del lenguaje dificultaron la comunicación en un inicio. Durante sus primeros días, le resultaba complicado entender conversaciones cotidianas, lo que evidenció que incluso dentro de un mismo idioma pueden existir importantes barreras culturales. Con el tiempo, logró adaptarse y desenvolverse con mayor naturalidad.

En el ámbito universitario, Angie identificó diferencias importantes en comparación con su institución de origen. Destacó la participación activa del estudiantado y la apertura de las universidades para escuchar sus demandas. En Uruguay, las y los estudiantes tienen la posibilidad de organizarse y expresar sus inconformidades, incluso con el respaldo institucional. Asimismo, el sistema de evaluación se enfoca más en el desempeño cualitativo que en una calificación numérica, lo que cambia la forma en que se valora el aprendizaje.

Finalmente, esta experiencia tuvo un impacto significativo en su desarrollo personal. Estar en un entorno desconocido la llevó a reflexionar sobre su identidad y su autonomía. Al enfrentarse a nuevos retos sin el apoyo cercano de su familia, fortaleció su confianza y su capacidad para tomar decisiones. Para Angie, el intercambio representó no solo una oportunidad académica, sino un proceso de crecimiento que amplió su visión del mundo y de sí misma.

Angie Burguete Avendaño