Y de repente siento que la inspiración
salió de mi cuerpo, que esa habilidad
que sentía innata de escribir cada uno
de mis pensamientos se ha esfumado,
se ha alejado de mí o tal vez la encarcelé,
sin darme cuenta, en algún lado.
Tal vez fue culpa de él, a quien le di
todas mis palabras y cada uno de mis
sentimientos.
Tal vez fue culpa mía, por confiárselas
a otra persona que no fuera yo misma,
por dedicarle tanto amor, esfuerzo
y creatividad a algo que terminó
marchitándose como un clavel al que
has olvidado echarle agua.
Ahora me pregunto, ¿existe forma de
recuperar lo perdido?
Ruego a cualquiera que sea el
poder supremo que me regrese ese
sentimiento de inspiración que me
hacía abrir un bloc de notas a las 2am o
escribir en una servilleta de papel uno
de los poemas que más terminaban
gustándome.
Solo quiero escribir, fluir, derramar en
cada letra un sentimiento y dejar mi
corazón ligero después de ello.
Solo quiero leer algo escrito por mí,
decir “me encanta” y notar que lo
escribí hace 2 días y no hace 3 años.
Quiero, quiero, quiero, solo quiero una
cosa. Que mis manos se llenen de tinta
mientras mi alma vacía todo su dolor.
Autora: Victoria Isabel Ancheyta Guillén
Licenciatura: Comunicación
Semestre: 7mo