La docente e investigadora comparte su experiencia como comunicóloga, su interesante travesía en las aulas, la educación universitaria y las generaciones actuales.
Por Camila Coronel Gómez y Belén Antonio Mazariegos
En el aula que alguna vez fue su espacio cotidiano de trabajo, la doctora Juliana Matus López conversa con serenidad y firmeza. “Entrar aquí me provoca emoción”, confiesa con una sonrisa que mezcla nostalgia y orgullo. No es solo un espacio físico; es el escenario de una vida dedicada a la formación de comunicadores y al compromiso con la universidad pública.
Su formación comenzó con la licenciatura en Comunicación y Relaciones Públicas en la Universidad Latinoamericana de la Ciudad de México. Posteriormente cursó una maestría en Educación con especialidad en Comunicación en el Tecnológico de Monterrey. Años más tarde, ya como profesora universitaria, realizó un doctorado en Ciencias de la Información en la Universidad de la Laguna en Tenerife, España, experiencia que —según relata— amplió su visión académica y fortaleció su perfil como investigadora. Más allá de los títulos, su trayectoria se ha construido desde la práctica. “Un profesor debe estar en el campo de la comunicación”, afirma con seguridad. Para ella, la teoría cobra sentido cuando se confronta con la realidad social, política y económica que rodea el ejercicio profesional.
Ingresó a la Universidad Autónoma de Chiapas en 1996 como coordinadora de Comunicación Universitaria. Un año después comenzó a impartir clases, y en 1998 obtuvo la plaza de tiempo completo. Desde entonces, su historia profesional quedó ligada a la institución. “De aquí soy”, afirma con convicción al recordar esos primeros años. Para ella, trabajar en la Unach ha significado no sólo sustento personal, sino la posibilidad de crecer profesionalmente y contribuir a la formación de nuevas generaciones.
Uno de los logros que más orgullo le genera fue la creación y lanzamiento del primer programa de televisión universitaria, titulado Identidad Universitaria, transmitido entonces por el Canal 10, hoy conocido como Sistema Chiapaneco de Radio, Televisión y Cinematografía. Aquella primera emisión, “Cuando salió el primer programa al aire con estudiantes como conductores, sentí que había logrado mi objetivo”, recuerda. Ese momento, asegura, fue uno de los más significativos de su trayectoria.
Comunicación: romper barreras para resolver conflictos
- “Yo, como muchos jóvenes, no sabía exactamente qué estudiar”-, contó la Dra. Juliana. Si bien la idea de socializar y de hacer buenos amigos no pasó desapercibida, lo que la hizo descubrir su verdadera vocación fue el darse cuenta de sus habilidades y visiones: La comunicación es una forma de poder resolver los conflictos de la vida diaria, pues cualquier carrera como ésta debe de buscar el beneficio comunitario; y para ella, la visión de la comunicación adopta el hecho de tratar de buscar, de unir fuentes, buscar alianzas, conocer a las personas y entenderlas, sobre todo llegar a ellas.
En su amplio recorrido por la Unach, especialmente en la Facultad de Humanidades Campus VI, ha aprendido favorablemente que la comunicación debe de resolver los problemas, y la mejor forma de aplicar su carrera a su ámbito profesional es tratando de ayudar a los docentes y ser mediadora de conflictos, pues actualmente funge como Secretaria de Conflictos en el Sindicato de Personal Académico de dicha universidad (SPAUNACH).
Su visión de la comunicación está profundamente ligada al impacto social. Asegura que cualquier carrera debe buscar el beneficio comunitario, y que la comunicación tiene la misión de unir, mediar y resolver conflictos. Durante la entrevista, su discurso revela una constante: la responsabilidad social. Cuando se le pide describirse en una frase, responde sin titubear: “Socialmente responsable”. Esa idea atraviesa su labor como docente, investigadora.
Futuros comunicólogos: la nueva era de las investigaciones
Pero si algo define a la doctora Matus López no son solo sus logros, sino los valores que transmite. Cuando se le pregunta qué habilidades deben tener los futuros comunicólogos, no duda en señalar que las competencias digitales, aunque indispensables, no son suficientes. En el ámbito académico, reconoce que las nuevas generaciones poseen grandes destrezas digitales; sin embargo, subraya que no deben descuidar la lectura y la escritura. “No se debe olvidar las habilidades lectoras y escritoras, que son básicas en la comunicación”, enfatiza. Para ella, saber redactar, argumentar y defender una tesis es tan importante como manejar redes sociales o producir contenido multimedia.
También insiste en que los estudiantes deben mirar más allá de la facultad. “Hay que buscar allá afuera los otros temas”, aconseja. Para ella, la comunicación no debe limitarse a lo que ocurre dentro de las aulas; debe enfocarse en problemáticas sociales reales y generar impacto. Recomienda elegir temas de investigación que no solo resulten interesantes, sino que conecten emocionalmente con quien los trabaja y con la comunidad que los leerá. “El tema es aquel que más te convence, el que te llega”, explica, dejando ver que la pasión y la convicción son motores fundamentales del conocimiento.
Al reflexionar sobre los cambios en la formación de comunicadores, destaca el impacto de la tecnología. Pertenece a una generación que vivió el periodismo impreso y la transición hacia el entorno digital. Recuerda haber visto máquinas de linotipo en funcionamiento y compara esa experiencia con la inmediatez actual de la información. “El periodismo se hizo digital y abrió una ventana enorme de posibilidades”, señala, reconociendo que hoy la comunicación se ejerce de manera distinta, con mayor rapidez y participación ciudadana.
No obstante, también reconoce los desafíos de la universidad pública, especialmente en materia presupuestal. Considera que uno de los mayores retos es gestionar recursos suficientes para ofrecer mejores condiciones académicas y tecnológicas. Aun así, está convencida de que el impacto social de la universidad es profundo, especialmente cuando ve a sus exalumnos desarrollarse profesionalmente. “Cuando los veo allá afuera en el campo laboral, digo: valió la pena”, expresa con satisfacción.
Un mensaje para las juventudes
A pesar de que la Dra. Juliana no sea egresada de la Universidad Autónoma de Chiapas, los años trabajando para esta institución no ha perdido la pasión y sigue en pie como el primer día. La universidad le ha brindado muchísimo y la ha ayudado a escalar hasta donde ella se encuentra el día de hoy.
En su vida cotidiana, la doctora combina su labor académica con responsabilidades familiares. Inicia el día apoyando a su sobrino, realiza actividad física, atiende asuntos universitarios, revisa tesis y cumple con tareas administrativas y sindicales. Su rutina refleja disciplina y compromiso, pero también cercanía y humanidad.
Al final de la entrevista, la doctora Juliana Matus López deja un mensaje claro para quienes desean estudiar comunicación en Chiapas: deben estar convencidos de su elección y dispuestos a leer, escribir y dominar la tecnología. No solo habla de comunicación; la práctica como forma de vida. Su trayectoria demuestra que enseñar no es repetir conceptos, sino inspirar, cuestionar y abrir caminos. Cada consejo que comparte construye un retrato de una académica que entiende su profesión como servicio: “En algún momento, habrá qué regresar a la sociedad lo que ésta te dio”.