Rubisel Espinosa Ordóñez
Estudiante de Comunicación
Quería que fuéramos para siempre, pero no estuve a la altura. Te dañé, convencido de que hacía lo correcto, y me destruí a mí mismo imaginando que tú hacías lo incorrecto. Me traicionaron mis propios miedos: los celos, la inseguridad y esos traumas que aún no sé cómo cargar.
La verdad es que, aunque deseaba con toda mi alma estar contigo, no estaba listo. Me esforcé mucho por nosotros, pero terminé rompiendo lo que más cuidaba. No escribo esto para justificarme, sino porque lo lamento profundamente.
Sé que no hay nada en el mundo que pueda hacer para compensar el daño que te causé; solo te dejaré en paz y me alejaré. Lo siento mucho.

Ilustración: Nátali Suástegui Mena