Karen Esmeralda López Zamorano
Estudiante Pedagogía
Me escondí en mi mundo y, de la forma más egoísta —no más que la tuya—, no
quise que supieras de mí ni yo saber de ti…
Parecía ser que el mundo conspiraba en contra mía, pues cuando menos pensaba
o sentía, todas las cosas a ti me sabían.
Me tardé un montón porque tenía todas las esperanzas de que esto se podía
cambiar, cuando desde un principio sabía el final.
No leo ni predigo, pero eran las acciones las que hablaban y no las palabras que
se decían. Me toca quedarme con millones de dudas que revolotean en mi
cabeza…
Dicen que el tiempo te trae respuestas, pero hasta el momento ha traído
verdaderas destrezas.
Te aborrezco, te detesto; aunque no quiera escucharte, mirarte, hablarte o tocarte,
el universo no conspira de mi parte. ¿Por qué fuiste tan egoísta? Te tenía como el
príncipe del cuento, pero no sabía que los príncipes también pueden lastimarte.
He visto suficiente como para convencerme de que mi mejor opción no fue
quedarme.
¿Por qué me obligaste a ver el monstruo verdadero que se escondía bajo esa cara
angelical?
Sintiéndote el príncipe del cuento, cuando te escondías verdaderamente bajo ese
pedestal.
Zam…

Ilustración: Nátali Suástegui Mena