Karla Jazmín Sánchez Molina

Estudiante de  Lengua y Literatura Hispanoamericanas

 

Lo que enciende la rabia
no es el golpe,
sino la insinuación.

La inferioridad impuesta,
el ultraje sin testigos,
la mirada que invade
como si los pensamientos
fueran territorio público.

Hay fronteras invisibles
que no se nombran,
pero existen.

Y cruzarlas
también es violencia.

Ilustración: Nátali Suástegui Mena