Atzin Narváez Pérez
Estudiante de Filosofía
Sentada entre la multitud,
protestaba del juego aquel llamado: romance
Detestaba a los que se sentaban
y mostraban afecto.
Envidié las flores que los pretendientes
llevaban a sus amadas hasta las gradas.
Pero en algún recoveco
algo se encendía de calor y ternura
al pensar en un suave beso,
en tardes platicando en el sofá,
y cartas con cursilerías y secretos.
Protestaba porque no sabía amar.

Ilustración: Nátali Suástegui Mena