Karime Saucedo Cruz
Estudiante de Comunicación
No me fui odiándote,
me fui amándote.
No me fui ligera,
me fui con el pecho lleno de palabras que ya no cabían,
con el corazón desgarrado de tanta tristeza.
No me fui feliz,
me fui rota,
ahogada en lágrimas que tú provocaste.
No me fui con alguien más,
me fui sola.
No me fui en silencio,
grité,
pedí,
rogué que me miraras
con el mismo amor con el que yo te miraba.
Pero tú estabas mirando hacia otro lado.
Yo me fui vacía, porque me quedé sin fuerzas
de darte lo que tú solo sabías quitar.
Y tú…
tú no te fuiste perdiendo,
te fuiste lleno, porque me vaciaste.
Te fuiste en paz, porque la mía la rompiste primero.
Te fuiste con un plan, con un reemplazo,
con la tranquilidad de quien ya había soltado
mucho antes de decir adiós.
No te fuiste sintiéndote culpable,
porque hay personas que solo saben sentirse completas
cuando alguien más se rompió por ellas.
Y yo me fui…
no porque dejara de amarte,
sino porque aprendí
que el amor no puede salvar
a quien disfruta destruir.

Ilustración: Nátali Suástegui Mena