Dignidad en la palabra: 
El llamado de Mikeas Sánchez,
una visión de cómo traducir el mundo sin 
traicionar la raíz
Fotografía: Verónica del Pino

 


En los pasillos y aulas de la Benemérita Universidad 
Autónoma de Chiapas (BUNACH), el eco de las lenguas 
originarias resuena como un testimonio vivo de 
resistencia. Para entender cómo la palabra puede 
convertirse en un territorio de dignidad e identidad, 
conversamos con Mikeas Sánchez, reconocida poetisa, 
escritora y comunicadora zoque. Con una honestidad 
desarmante, la autora nos invita a mirar el lenguaje 
como una herramienta para sanar el despojo y dignificar 
nuestra herencia.
El trabajo poético de Mikeas transita entre el zoque y el 
español, habiendo sido traducido al inglés, el catalán y 
el alemán. Sin embargo, trasladar la cosmovisión y los 
saberes de los pueblos originarios a los formatos urbanos 
representa un reto complejo. Frente a esto, la poeta 
rememora el dolor de su historia: "Los pueblos han sido 
pueblos muy violentados, pueblos que han vivido mucho 
dolor...”
Para ella, traducir no es complacer al pensamiento de la 
ciudad, sino sanar las secuelas de la discriminación: “Para 
mí lo más importante aún era sanar esa herida colonial y 
esa herida de violencia lingüística y de avergonzamiento 
que hemos vivido como pueblos... En las lenguas hay 
mucho conocimiento, hay toda una filosofía de vida”. 
Retomar el zoque en la literatura y los medios es devolverle 
a la palabra su dimensión sagrada y su capacidad de 
nombrar la tierra con dignidad. 

“No importa que los jóvenes ya no 
hablen la lengua en cuanto tengan la 
conciencia de lo que es el territorio, 
eso se aprende... Está en la sangre, 
se hereda”.
El choque con la ciudad y la diversidad de 
realidades.
Al ingresar a la universidad en Tuxtla Gutiérrez, 
estudiantes originarios enfrentan la presión 
invisible de adaptarse y silenciar su lengua 
materna para evitar el rechazo. Recordando las 
vivencias de su hermana, quien aprendió español 
en entornos difíciles para no ser ninguneada, 
Mikeas reflexiona: “Esa pena, esa vergüenza, 
ese miedo viene de atrás. A veces ni siquiera son 
cosas de nosotros. A veces son cosas de nuestros 
papás que nos transmitieron sus miedos”.
A quienes sienten el temor de hablar en público 
o la duda de no ser “suficientemente indígenas” 
por solo entender la lengua sin hablarla, la 
poeta los invita a soltar la culpa y reconocer la 
herencia compartida: “No se pierde nada a pesar 
de lo que se quiera, porque hay muchas formas 
de enseñanza... No importa que los jóvenes ya no 
hablen la lengua en cuanto tengan la conciencia 
de lo que es el territorio, eso se aprende... Está en 
la sangre, se hereda”.
La diferencia cultural no es una carencia, sino 
una fortaleza indispensable frente a un mundo 
homogeneizante.
Llamado a la juventud universitaria.
Al concluir la entrevista, Mikeas Sánchez dirige 
un mensaje a la comunidad de la BUNACH, 
invitando a la juventud a reconciliarse con sus 
raíces y asumir la palabra como un compromiso 
de vida:
"Yo los invitaría a que acepten lo que son, acepten 
su historia, acepten la historia de su linaje y 
a partir de ahí puedan resignificar su vida... 
Valorar todo el esfuerzo de nuestros abuelos... 
Lo que sí podemos cambiar es este presente en 
el que nosotros estamos y podemos resignificar 
ese dolor que ellos vivieron. Busquen en su 
familia ese legado, ese conocimiento, vayan a su 
comunidad, pregunten... No importa que hablen 
o no hablen la lengua... Se puede aprender, no es 
algo que sea imposible".